Con el corazón retumbando
aceleradamente en mi pecho y las manos
temblorosas, doy brinquitos nerviosos y me pregunto: lo cuento o me lo guardo
solo para mí?
Pero, si no lo cuento, sería ser
egoísta y eso es portarse mal!
Seguro que no me van a creer y
ellos hasta se van a reír de mí y tengo mucha felicidad para pelear ahorita,
además en la noche de navidad una no puede pelearse con los hermanos.
Eso sería portarse mal!
No puedo portarme mal, y menos
después de esto, tomo valor y con paso
decidido busco a Alfre, él siempre me hace caso, pero no esta vez, le cuento
con detalle y emocionada, lo dicho, se ríe, y me dice: no seas tonta estás
imaginando cosas, en lugar de andar inventando ven al patio con todos, que van
a prender lucecitas.
Yo insisto, no lo dejo salir, le digo, es cierto! Vamos a mirar otra vez,
con ademán de paciencia me acompaña, pero no vemos nada; te das cuenta, dice
Alfre, estás imaginando, ya déjate de tonterías y vamos al patio, se van a acabar
las luces y nos van a regañar por andar curioseando adentro, mami dijo que
debíamos estar todos afuera.
No me resigno, hago como que lo
acompaño, pero me devuelvo y atisbo de nuevo en la penumbra.
Ahí está, SI, es cierto!!!
He sido elegida, debo haberme
portado muy bien este año, para tenerlo solo para mí.
Alfre no lo ve por incrédulo,
porque tiene mucha prisa de ir al patio, que luces ni qué luces, esto es mucho
mejor.
Finalmente voy al patio, donde
todos están esperando que sea media noche y mi mamá de vía libre para entrar a
mirar los regalos, que ya debieron aparecer bajo el árbol.
Cuando finalmente entramos a
abrir los regalos, el mío es una enorme muñeca con traje blanco de bailarina,
tiene los ojos café y una bonita sonrisa. Cuando la recibo, Alfre me dice al
oído, eso fue lo que viste: la muñeca, y se ríe burlón.
Yo alcanzo a dudar, será que en
realidad en medio de las sombras mis ojos dibujaron fantasías, pero no, estoy
convencida que en realidad, en la penumbra de la sala, cuando entré a lavar mis
manos, vi al mismísimo Niño Dios rondando nuestro árbol de navidad.
Y aunque estoy feliz con mi
hermosa muñeca, siento que el mejor
regalo es ese que nadie más en la casa vio,
porque era solo para mí y lo voy a
guardar en mi corazón toda la vida, así como la imagen del bello rostro de mi
mami inclinada sobre el librito leyendo la novena cada noche en tiempo de
navidad.

Yo también lo vi, pero pense que nadie iba a creer..........................
ResponderEliminar(Alfre)
:)
EliminarPero está buena la historia, como la has contado....
ResponderEliminar(Alfre)