martes, 8 de septiembre de 2015

CAMBIO DE RITMO!!!!



Y no me refiero al baile, sino a la vida.



Si, soy yo en algún parque de Bogotá, hace años ya.
Mi madre dice siempre: cada cosa tiene su tiempo.
Ahora empiezo a entender que además de su tiempo, cada etapa de la vida tiene su ritmo; con el paso del tiempo muchas cosas cambian, rápido, ya no es lo mismo, aun cuando creo que en realidad nunca he podido hacer 80 cosas al día, ahora es muy evidente que el pensamiento va a una mayor velocidad que mis piernas o mis manos, incluso hasta mis ojos.

 El ritmo cambia y de pronto caigo en cuenta que la lucha es entre "quiero" hacer y "puedo" hacer.  y no me resigno......, no todavía.



probándome la bici de mis primos en Cucuta
Ultimamente todo me parece muy lejos o muy pesado, pero la distancia de la casa al gallinero no ha cambiado, ni el número de escalones hacia la despensa ha aumentado, son los mismos, ni la pendiente del terreno está más pronunciada, es la misma de siempre.

Lo que en realidad ha cambiado es mi ritmo, ahora mi mente recorre distancias en ménos tiempo de lo que en verdad le toma a mis piernas llegar hasta donde voy.

Cuando estoy abajo en el gallinero y alguien llega a la puerta, mi intencion de atenderlo pronto, se diluye ante la negativa de mis piernas a subir la pendiente a la "carrera" que lo hace mi cabeza.




Caminando por la vereda 


A mi mente vienen imágenes mias, recién entrada a la universidad, cargando en brazos un montón de libros de historia de Roma, subida en la buseta Kra 54-Uninorte, haciendo bromas con los compañeros y a la vez equilibrio, luego en el bus de Paraiso y después desde la 38 hasta la casa, cuantas cuadras, cuantos libros, cuantos viajes, y a ritmo de los 18 años nada es lejos, nada es pesado.

 Es momento de aceptar el cambio, y tomar el ritmo de este tiempo y encontrar el equilibrio entre la velocidad de querer hacer, con la realidad de poder hacer.

Reconocer, que llegaron los años dorados, que si bien toca bajar el paso, no hay que bajar las ganas.

Aprender lo que siempre le digo a mis sobrinos pequeños, el arte de la paciencia, tener paciencia, tenerme paciencia.

 Y no es que la mente baje la velocidad, ojalá y la mantenga, pero para pensar y crear, sino tener la conciencia de que el cuerpo ahora  baila un poco mas despacio y que si igual voy a ir al gallinero, este no se va a mover y no tengo ningún afán, o si el frío hace que mi rodilla duela, pues me abrigo y pronostico: "va a llover".